“Nuestros antepasados de Atapuerca se enfrentaron al hambre o el frío extremo, y evolucionaron. Actualmente, nuestro mayor depredador es el estrés”

En Canal Empresa conversamos con las organizadoras del Programa de Reducción del Estrés basado en Mindfulness de la Universidad de Burgos, la psicóloga clínica Nayra Santana y la economista y profesora de la Universidad de Burgos Teresa Peña, una formación que este año alcanza su VI edición.
El Mindfulness –aseguran las expertas- no hace milagros, no elimina las dificultades propias de la vida personal ni profesional. “Pero si contribuye a cultivar una mayor claridad, percepción y comprensión, y por tanto, aumenta las probabilidades de adaptarnos de manera más saludable a un contexto cambiante y exigente como el actual”.


29/01/2021 | Canal Empresa

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Pregunta.- Empecemos, si os parece, explicando el origen del Mindfulness y en qué consiste esta práctica milenaria aún desconocida para muchas personas

Respuesta Teresa Peña.- El Mindfulness es una práctica milenaria que llega a Occidente gracias al Dr. Jon Kabat-Zinn, que desarrolló el Protocolo de Entrenamiento de Reducción de Estrés Basado en Mindfulness (MBSR- Mindfulness Based Stress Reduction). Tiene el mérito de haber cogido una disciplina monástica tradicional (como es la meditación budista) que nació para aliviar el sufrimiento humano y llevarla a un Hospital, que es un lugar en el que las personas sufrimos.

El Mindfulness ofrece la oportunidad a las personas de darse cuenta de cómo se encuentra su medio interno y contar con recursos para volver, en la medida de lo posible, al equilibrio. El Protocolo se ha extendido por todo el mundo ofreciéndose a las personas desde el ámbito sanitario, educativo y empresarial.

P.- En los últimos años, el mindfulness se ha convertido en una práctica habitual en centros educativos, centros cívicos e incluso se ofrecen cursos de mindfulness dentro de las empresas. La práctica de esta disciplina, ¿responde a que hemos avanzado como sociedad y nos preocupamos de nuestra parte emocional o es consecuencia de que somos incapaces de gestionar nuestro nivel de estrés actual, que es mucho mayor que el que soportaban generaciones que nos precedieron?

R_T.P: Vamos corriendo todo el día, con muchas cosas que hacer, con sensación de estrés, ingerimos rápidamente la comida, vivimos con un diálogo interno continuo. Vivimos en piloto automático, practicando la multitarea y con una sensación de insatisfacción e infelicidad continua.

Nuestros antepasados en Atapuerca pudieron evolucionar gracias a superar aquello que podría haber terminado con su vida como el hambre, el frío, la enfermedad, otros depredadores... ahora en 2021 algunos de nuestros depredadores son el estrés, la prisa, la multitarea, la ansiedad, la depresión. Estas son algunas reflexiones que tuve la suerte de compartir personalmente con Eudald Carbonell, junto a mi compañera María Paz Riol Instructora del Programa MSC- Mindful Self- Compassion.

P.- Son habituales las ofertas de empleo en las que “estar acostumbrado a trabajar bajo presión” es un punto a favor del candidato o candidata. ¿Es un falso mito aquello de que rendimos mejor con presión o bajo estrés que si estamos tranquilos y conectados con nosotros mimos?

R_T.P: Trabajar bajo presión nos puede llevar a cometer errores y a tener problemas de salud física y mental. Trabajar desde la presencia, mejora nuestro rendimiento y nuestro grado de satisfacción, mejora nuestra sensación de felicidad.

Respuesta Nayra Santana: Cierto nivel de estrés puede ayudar a aportar un nivel de activación física y mental que ayuda a afrontar imprevistos, resolver problemas de la vida cotidiana y ser más productivos en el rendimiento de tareas pero si el nivel de presión es excesivo y mantenido en el tiempo las consecuencias pueden ser devastadoras.

Los psicólogos Robert Yerkes y John Dodson publicaron a principios del siglo XX su modelo de U invertida también conocida por la Ley Yeskes-Dodson. Estudiaron cual era la relación entre el rendimiento en la tareas de operaciones mentales complejas y la presión que se ejercía, por tanto el nivel de estrés al que estaban sometidos, física y mentalmente.

Llegaron a las siguientes conclusiones: el rendimiento es óptimo si el nivel de estrés al que estamos sometidos al realizar la tarea es moderadamente elevado. Si nivel de estrés es bajo podemos encontrar estados de aburrimiento y distracción por lo que la productividad baja. Y si el nivel de presión es muy alto y por tanto eleva mucho el estrés, las personas podemos empezar a experimentar estados de ansiedad que dificultarán el ejercicio de la tarea y por tanto la productividad de la misma.

P.- Hay dos conceptos recurrentes en los cursos de Mindfulness: ‘aceptación’ y ‘autocompasión’. Empecemos por la primera. Aceptar las circunstancias que nos rodean ¿nos lleva a la paz interior? ¿Cómo convive la aceptación con la indignación, el querer cambiar y mejorar las cosas, el ser críticos ante nuestra realidad?

R_T.P: El entrenamiento de la práctica de Mindfulness requiere entrenar la habilidad de la aceptación, desde una actitud de apertura y amabilidad hacia nosotros, hacia las demás personas y hacia nuestro entorno, una actitud amable y abierta hacia la vida.

Es decir, aceptar el momento presente, lo que está en este momento, porque ya está con nosotros. A veces pensamos que luchando contra la realidad se puede cambiar. Las cosas que ocurren ya están ocurriendo, es más fácil adaptarnos a lo que está ocurriendo, a lo que hay y establecer una relación que, quizás, nos permita cambiar algunas cosas del futuro, aquello que depende nosotros y desde el lugar que podemos actuar.

Aceptar la realidad del momento presente y actuar sabiamente en el futuro, en los momentos futuros. Cambiar y mejorar todo lo que esté a nuestro alcance. La aceptación no es resignación.

El cerebro muchas veces está disperso, pasando de una idea a otra, enredado en procesos de rumiación y saltando de un juicio a otro sin parar, desconectado del momento presente, ocupándose demasiado de cuestiones del pasado o del futuro de una manera automática… pero desde la presencia se puede analizar el pasado y planificar el futuro.

P.- La ‘autocompasión’ quizás sea el término que más nos choca cuando nos iniciamos en el mindfulness. ¿En qué consiste exactamente?

R_N.S.: El término compasión es algo controvertido, ya que en nuestra cultura suele tener una connotación de lástima o pena ante aquellas personas que sufren desgracias. En la práctica del Mindfulness tiene otras connotaciones. Según el psicólogo Paul Gilbert, la compasión es la capacidad de sentir el sufrimiento ajeno al tiempo que experimentas un deseo intenso por hacer algo para aliviarlo. Así es que la autocompasión se refiere a poder estar con nuestro propio sufrimiento, de forma paciente y amable, procurando hacer todo lo posible para poder aliviarlo. Cultivar la autocompasión invita a tratarte con menos dureza y ejercer el autocuidado.

P.- ¿Por qué nos cuesta tanto parar de pensar?

R_T.P.: Los seres humanos vivimos en un continuo diálogo interno, una charla que mantenemos con nosotros mismos pensando en sucesos del pasado o del futuro.

Nunca estamos dónde estamos, más del 50% del tiempo la mente está en un lugar diferente de dónde está el cuerpo, la mente está distraída la mitad de tiempo.

En el Master de Mindfulness de la Universidad de Zaragoza, hablamos de estas ideas con el doctor Javier García Campayo, y compartimos una broma que me gusta mucho: “Esto no se lo contéis a vuestros jefes, a lo mejor deciden pagaros la mitad del sueldo”

R_N.S.: Existen algunos mitos o creencias populares muy extendidos referentes a lo que nuestro cerebro y mente es capaz o no de hacer. Existe una expectativa muy extendida de querer dejar la mente en blanco o lo que es lo mismo, parar de pensar. Y eso no es posible. Nuestro cerebro tiene entorno a 50.000 pensamientos al día, de los cuales una gran mayoría son totalmente inconscientes. Cuando no estamos concentrados ni atentos en una tarea, nuestro cerebro activa una red neuronal conocida por Red Neuronal por Defecto (Default Mode Network) produciendo de forma automática e involuntaria pensamientos referidos a nuestra vida, generalmente conectando con fuentes de preocupación y problemas, aumentando de esa manera también el nivel de estrés. También es cierto que en otras ocasiones cuando estamos en modo reposo y se activa la Red Neuronal por Defecto podemos a tender a soñar despiertos, fantasear, tener momentos de creatividad.

Cultivar Mindfulness ayuda a desactivar esa Red Neuronal por Defecto para evitar divagar y estar ausente, y poder vivir de forma más presente.


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P.- Un estudio realizado por la científica Sara Lazar (Universidad de Harvard) revela que las prácticas de mindfulness son capaces de modificar, literalmente, el cerebro. Los individuos que lo practican durante años tienen más materia gris en el córtex cerebral lo que influye en la memoria del trabajo, ejecución de decisiones, percepción del dolor…

R_N.S.: Efectivamente Sara Lazar realizó el primer estudio científico en el año 2005 donde compara un grupo de meditadores frente a un grupo de no meditadores. Los resultados arrojaron que lo meditadores presentaban un engrosamiento cortical en ciertas regiones del cerebro que están ligadas a la sensación interna del cuerpo y a la atención. Años más tarde se realizó un meta-análisis que incluía 21 estudios para comprobar qué resultados se mantenían y cuáles no.

El resultado de este meta-análisis arrojó que el cerebro de los meditadores aumentaba en áreas como la ínsula, una zona del cerebro responsable de conectar con nuestro estado interior y por tanto, aumentar nuestra autoconciencia emocional, contribuyendo de esta manera a mejorar la atención de las señales internas procedentes del interior del cuerpo.

Pero también, modificaban las áreas somatomotoras, principales ejes corticales para la sensación del dolor y del tacto, facilitando la conciencia corporal o regiones de la corteza prefrontal, implicadas en la atención y concentración. Esto es muy importante, porque una concentración más desarrollada está relacionada con mayores niveles de satisfacción.

A las personas interesadas en profundizar en este aspecto más científico del Mindfulness, recomiendo la lectura del libro “Los beneficios de la meditación” de Daniel Goleman y Richard J.Davidson, es fantástico.

P.- ¿Qué puede aportar el Mindfulness es necesario en el campo del liderazgo y de la empresa?

R_N.S.: Mindfulness no hace milagros en la vida de ninguno de nosotros, no elimina las dificultades propias de la vida personal ni profesional. Pero si contribuye a cultivar una mayor claridad, percepción y comprensión. Por tanto aumenta las probabilidades de adaptarnos de manera más saludable a un contexto cambiante y exigente como el actual.

La ciencia ha podido demostrar que algunos de los beneficios por la práctica meditación son, por ejemplo: el fortalecimiento del sistema inmune y reducción de sufrir determinadas enfermedades o dolor crónico derivados de altos niveles de estrés como problemas cardiovasculares, gastrointestinales, dermatológicos etc.

También se han demostrado que mejora el sueño, la mente más calmada e incrementa de bienestar emocional, mejora de la memoria de trabajo…. La meditación incrementa la flexibilidad cognitiva, creatividad y proactividad o mejora las relaciones interpersonales e incrementa niveles de amabilidad y compasión, entre otros beneficios.

En el campo profesional, las consecuencias de estos beneficios para el trabajador y por tanto también para la empresa son, por ejemplo, un menor absentismo laboral y reducción de accidentes de trabajo al mejorar las condiciones físicas. Una mejora del clima laboral -al favorecer la comunicación tanto interna como externa-

Por otra parte, al fortalecer las funciones ejecutivas del cerebro, se ha demostrado que tomamos decisiones más conscientes o hay una reducción de los errores en la ejecución de las tareas diarias. En definitiva, hay una mejora del rendimiento y productividad del trabajador.

P.- Hablemos ahora del Programa de Reducción del Estrés basado en Mindfulness que arranca en la Universidad de Burgos la próxima semana. ¿A quién está dirigido y en qué nos puede ayudar como trabajadores, emprendedores o empresarios?

R_T.P: El Programa de Reducción del Estrés basado en Mindfulness que impartimos en la Universidad de Burgos está dirigido a los líderes y profesionales que quieren desarrollar sus competencias emocionales y las de sus equipos del ámbito educativo, sanitario y empresarial.

Y en general a todas las personas comprometidas con su desarrollo personal y profesional que deseen vivir con mayor bienestar.

El programa tiene una duración de ocho semanas, y este año, la formación se impartirá en vivo a través vía la plataforma Zoom, adaptado a las circunstancias actuales. La edición comienza el 3 de febrero, y nos quedan ya muy poquitas plazas vacantes, entre tres y cuatro. Las personas interesadas pueden matricularse en la página de la UBU, o contactar directamente con nosotras si requieren más información.

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