Historia y curiosidades
La Casa de las Cadenas es uno de los edificios históricos más reconocibles de Miranda de Ebro, un inmueble singular situado en la Plaza Mayor y que ha acompañado a la ciudad durante más de tres siglos. Su construcción de corte renacentista se sitúa entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, en un periodo de crecimiento urbano y comercial en el que surgieron varias casas nobles ligadas al desarrollo económico de la villa. Desde sus orígenes, el Palacio de los Condes de Berberana, -anteriormente conocidos como la familia Gil Delgado- destacó por su carácter señorial y por el privilegio que dio sobrenombre al edificio: las cadenas colocadas en su fachada, símbolo de inmunidad y protección real que solo se concedía a viviendas de relevancia social o que habían alojado a visitantes ilustres, en este caso fue Fernando VII quien concedió en 1828 tal honor.
A lo largo de su historia, la Casa de Las Cadenas ocupó un lugar destacado en la vida mirandesa. Por su ubicación estratégica y por la importancia de la ciudad como cruce de caminos, el edificio fue punto de paso de autoridades, comerciantes y personalidades de diversas épocas. Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), Miranda tuvo un papel clave como nudo logístico, y el Palacio de los Condes de Berberana fue escenario de varios episodios históricos, entre ellos la visita de Napoleón Bonaparte, cuya presencia quedó recogida en la tradición local. Este periodo también dejó historias más oscuras, como el presunto asesinato en 1837 del general liberal Rafael Ceballos Escalera, en plena guerra carlista, un episodio que forma parte de la memoria popular del inmueble.

Además de acoger a figuras de renombre, la Casa de Las Cadenas fue residencia de familias influyentes de Miranda, testigo directo de la evolución urbana del entorno del puente y de la calle Real. Su arquitectura fue adaptándose con el paso de los siglos, manteniendo siempre su carácter noble y su importancia dentro del entramado histórico de la ciudad.
En el siglo XX, como tantas otras casas históricas, el edificio sufrió un progresivo deterioro debido al desuso y a los cambios en la vida urbana. Consciente de su valor patrimonial, la Fundación Caja de Burgos ha emprendido en los últimos años un ambicioso proyecto de recuperación integral, respetuoso con su identidad original y orientado a darle una nueva vida.
Hoy, la Casa de Las Cadenas renace como un espacio cultural, social y ciudadano, preparado para acoger actividades, experiencias y encuentros que conecten pasado y futuro. Su rehabilitación no solo preserva parte esencial de la
historia de Miranda de Ebro, sino que devuelve a la ciudad un lugar emblemático, cargado de memoria y abierto al disfrute de toda la comunidad.
Historia en imágenes



Curiosidades
La Casa de las Cadenas no solo destaca por su antigüedad y su arquitectura señorial, sino también por las historias, personajes y episodios extraordinarios que han marcado su existencia.
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Según la tradición local, el Palacio de Berberana recibió este privilegio tras acoger en su interior a Fernando VII, rey de España, en uno de sus viajes por el norte de la península a comienzos del siglo XIX.
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A lo largo de los siglos, la Casa de Las Cadenas heredó su prestigio como hospedaje de personalidades. Se sabe que acogió a nobles, funcionarios del Gobierno, comerciantes influyentes, clérigos de alto rango y militares que viajaban entre Castilla, el País Vasco y Francia.
03
Otro de los grandes personajes asociados a la Casa de Las Cadenas es Napoleón Bonaparte, cuya presencia en Miranda de Ebro durante la Guerra de la Independencia está documentada en crónicas y relatos de la época.
04
Varias familias de prestigio mirandés vivieron y administraron la Casa de las Cadenas durante los siglos XVIII y XIX. Siendo la familia Gil Delgado quienes iniciaron la construcción del que sería el Palacio de los Condes de Berberana.