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8 de marzo de 2026

Las mujeres apuestan por una nueva visión de emprendimiento más ligada a los valores, el propósito o la salud emocional

En un contexto en el que los datos muestran un progresivo incremento de proyectos liderados por mujeres, cuatro emprendedoras apoyadas por Fundación Caja de Burgos respaldan un cambio de paradigma con proyectos empresariales más alineados con valores, propósito e impacto social. Las empresarias Elena García, Raquel Grande, Elena Perea y Amaia Escribano identifican, además, la importancia de cuidar la dimensión emocional durante todo el proceso

CANAL EMPRESA | CRISTINA ULLOA

Lo dicen ellas. Cuatro emprendedoras de Burgos que reciben apoyo de la Fundación Caja de Burgos en el desarrollo de sus empresas. Pero también lo respalda el estudio Mujeres y Emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024 editado por el Ministerio de Igualdad con la colaboración del Observatorio del Emprendimiento en España.

Elena García Porro (Manos a la marca), Amaia Escribano Arrieta (Escribano Arrieta Studio), Raquel Grande (Que me vistan lo bailao) y Elena Perea ( Va de Miradas) tienen una narrativa diferente al hablar de sus proyectos empresariales.

Conceptos como ‘apoyo emocional’, ‘transparencia y ética’, ‘impacto social’ perfilan sus expectativas como emprendedoras, pero también emergen algunas sombras compartidas como ‘miedo a dar el salto’, la dificultad de “decir que no”, o la necesidad de vencer ciertos estereotipos asociados a su género.

Este reportaje busca detectar aquellos campos silenciados, reflejar las narrativas propias que aportan las mujeres en el campo del emprendimiento.

Un itinerario, relativamente, novedoso para las mujeres, visto desde perspectiva histórica. No hace tanto, apenas cinco décadas*, las mujeres se enfrentaban a barreras legales que las impedían gestionar su propio dinero, abrir negocios, acceder a una educación superior o soñar, siquiera, con una independencia económica más allá del entorno familiar.

Proyectos empresariales con valores

La experiencia de las cuatro emprendedoras participantes en el programa muestra cómo sus proyectos nacen de la necesidad de trabajar con un propósito, de construir proyectos alineados con sus valores, definir sus propios tiempos y con un trasfondo, innegociable, de transformación personal.

Emprender, para ellas, es generar riqueza, pero no exclusivamente económica. Es una necesidad de impactar de forma positiva en la sociedad, de enriquecerla con su talento.

Elena García, fundadora de la empresa de marketing Manos a la Marca, lo resume con claridad cuando afirma:

 “Lo que me ha hecho emprender no ha sido dinero, porque yo ya tenía un buen sueldo, ha sido poder trabajar alineada a mis principios. Tras muchos años en otras empresas, me di cuenta que no quería seguir en un sector donde me pedían renunciar a mis valores”. Su visión refleja cómo muchas mujeres emprenden para escapar estructuras poco transparentes o incluso ‘agresivas’ para ganar libertad en la toma de decisiones.

Por su parte, la esteticista especializada en el área de la mirada, Elena Perea (Va de Miradas), explica como una de sus principales motivaciones para desarrollar su negocio fue que Burgos contara con un estudio que trascendiera el concepto tradicional de belleza y se enfocara en el autocuidado y salud integral de la mujer.

“El emprendimiento ha sido una forma de demostrarme que puedo manejar los tiempos y realizar lo que, para mí, ha sido un sueño, un sueño que tenía muy bien estudiado desde hace años. Sólo a través de mi propio negocio puedo ofrecer a las clientas mi visión de una belleza saludable”, afirma esta joven de 25 años.  

Amaia Escribano Arrieta lidera la segunda generación ligada al mundo de la arquitectura y expone, que su motivación principal para abrir el estudio de arquitectura junto a sus dos hermanos – Guillermo e Íñigo- ha sido la firme apuesta por integrar arte y arquitectura e impulsar el flujo cultural de la ciudad. “Más allá de la línea principal de negocio, los proyectos de arquitectura, era muy importante para nosotros que tener un local físico donde podamos acoger una galería de arte para que artistas emergentes puedan exponer su obra y desarrollar su actividad. Nos motiva poder impulsar un lugar de intercambio cultural, ese flujo de pensamiento, arte… que pensamos que podemos aportar a la ciudad.

Según el informe del Ministerio de Igualdad anteriormente citado, cerca de dos tercios de las empresas recientes fundadas por mujeres considera las implicaciones sociales y medioambientales en su toma de decisiones.

Asimismo, el informe detalla que un 46,9% de las empresas recientes creadas por mujeres prioriza el impacto social o medioambiental en sus decisiones estratégicas por encima del económico.

Una cultura que no fomenta «en la misma medida» el emprendimiento de las mujeres

El estudio ‘Mujeres y Emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024 muestra que entre 2014 y 2024 la brecha de emprendimiento entre hombres y mujeres se va estrechando con la única excepción del ejercicio 2020, golpeado por el Covid (ver imagen). En los años siguientes la brecha vuelve a cerrarse, llegando, por primera vez, las mujeres a superar en la tasa de emprendimiento reciente a los hombres en 2021 (+0,2 puntos).

Aterrizando este indicador, TEA, (tasa de actividad emprendedora de menos de tres años y medio de vida ) en Castilla y León, el último informe GEM muestra  que en 2024 un 6,7% de las mujeres castellanas y leonesas son emprendedoras recientes frente al 6,3% de los hombres. 

Estos datos están en sintonía con los registrados desde el área de Dinamismo Empresarial de Fundación Caja de Burgos que evidencian un progresivo crecimiento del emprendimiento femenino en Burgos en los últimos cinco años. Desde 2020, 36 de los 62 empresas creadas con apoyo de la fundación fueron liderados por mujeres.

Esta tendencia también se advierte en las etapas previas al emprendimiento, es decir, en aquellas personas con intención de emprender. En el periodo que va desde 2020 hasta el 2026, incluido, las mujeres han superado a los varones en el número de candidaturas para entrar a los programas de emprendimiento promovidos por la Fundación Caja de Burgos.

La media de solicitudes promovidas por mujeres en este periodo de 7 años supera el 55% sobre el total.

Las ratios de emprendimiento reciente (TEA) en España se van estrechando entre hombres y mujeres; el año 2021 marcó un punto de inflexión con una mayor tasa de emprendimiento liderado por mujeres. Fuente: Mujeres y Emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024”

Ahora bien, siendo la evolución de la mujer en el campo del emprendimiento imparable, si bien, los expertos aseguran que la cultura nacional “no fomenta en la misma medida que las mujeres se conviertan en trabajadoras independientes o inicien un nuevo negocio”, según el mismo informe Mujeres y Emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024.

También atribuyen la autopercepción de las propias emprendedoras como uno de los factores que influyen en la decisión de iniciar sus negocios.  “Entre la población no emprendedora, con o sin intención de emprender, las mujeres se perciben con menos conocimientos y habilidades para hacerlo que los hombres, y la brecha de género es mayor entre quienes sí tienen intención de emprender”, reza el informe.

La pregunta que cabe responder es si existe un mayor temor a emprender en las mujeres que en los hombres. La mitad de las entrevistadas comparten su experiencia en la que señalan que su entorno les pidió aplazar decisiones clave. Resistir esas presiones ha sido parte fundamental del proceso para, al menos, dos de las entrevistadas.

Para Raquel, que durante años ha compaginado un trabajo a jornada completa con su emprendimiento, las personas más cercanas tienen un peso relevante en la toma de decisiones.

“Estamos en una provincia muy tradicional donde el miedo al riesgo, al fracaso, está en nuestra cultura. De alguna forma te ves influenciada por ese poso conservador de ‘no te lances hasta que no tengas todo bien atado’, o por qué vas a meterte en algo nuevo si tienes ya un empleo indefinido…”, advierte.

Con el tiempo, la fundadora de ‘Que me vistan lo bailao’, un proyecto creativo dedicado al diseño y confección de vestuario técnico adaptado a disciplinas artísticas y deportivas, reconoce que tenía que haber vencido “mucho antes” esos miedos culturales por los que retrasaba la decisión de dedicarse a jornada completa a su proyecto.

La más joven del grupo, Elena Perea, explica como la primera barrera que tuvo que superar para emprender fue la de su entorno más directo, que la consideraba “demasiado joven” para abrir su propio negocio.

En la misma línea se expresa Elena García, que procede de un pequeño pueblo de Palencia, y es consciente de las opiniones limitantes que pueden minar la energía en las primeras etapas del emprendimiento. «Rodearte de las personas adecuadas es súper importante cuando emprendes; quienes no te sume es mejor que permanezcan fuera”, dice con firmeza.

Su relato evidencia cómo los estereotipos de edad y género siguen condicionando algunas iniciativas impulsadas por mujeres (ver la entrevista publicada en el año 2023): “Imagino que me querían proteger, pero, todo el mundo de mi entorno me decía que esperara, pero yo sabía que era el momento. Siempre me he sentido más cerca de mis jefas que de las compañeras, me inspiraban más, quería asumir esa parte de liderazgo y creación”.

La decisión de emprendimiento de Amaia fue más fácil porque proviene de padres arquitectos, y cuenta con la complicidad de sus dos hermanos. Aun así, la arquitecta puntualiza: “En la generación de mi madre – la arquitecta Arantxa Arrieta- había más miedo a asumir un rol protagonista. Hoy en día, hay más mujeres arquitectas que hombres pero lanzar tu propio estudio sigue siendo el camino difícil en esta profesión; a nadie de mi círculo de mis amigas les atrae la idea de trabajar 12 horas al día, dejar un trabajo estable… para lidiar con un montón de frentes abiertos. Pero la motivación es más fuerte que los miedos”, admite.

En la imagen, de izquierda a derecha, las emprendedoras: Elena García (Manos a la Marca), Elena Perea (Va de Miradas), Raquel Grande (que me quiten lo bailao) y Amaia Escribano (Escribano Arrieta Studio)

Mayor conciencia en la dimensión emocional que implica emprender

La necesidad de atender la estabilidad emocional de las emprendedoras es un territorio raramente explorado en los programas de incubación o aceleración a pesar, de que, las mujeres parecen nombrarlo en mayor medida.

“Tener a una persona que te acompañe y cuide de tu salud mental y emocional es básico porque emprender es como una montaña rusa. Tienes días buenos y días en los que futuros clientes ni siquiera se presentan a la cita, y ese aspecto, al igual que otros relacionados más con el negocio, también tienes que cuidarlo, y mucho”, expone la periodista y especialista en marketing estratégico, Elena García.

 La ex bailarina Raquel reconoce que, actualmente, vive un emprendimiento marcado por la exigencia física y emocional. Lo expresa sin rodeos: “Hay días en los que siento que no llego, pero también que no puedo decir que no (…) Es peligroso ponerse en modo piloto automático de ‘trabajo, trabajo, trabajo’. Pasa el tiempo y no disfrutas del proceso de todo lo que tienes alrededor, de todo lo que estás consiguiendo”, advierte la profesional.

Su experiencia muestra cómo algunas mujeres tienden a tener más dificultades para establecer límites y a decir ‘No’.  El emprendimiento exige energía, disciplina y capacidad de priorización. Saber decir “no” es una de las habilidades más necesarias, especialmente para quienes suelen asumir más responsabilidades de las que pueden sostener.

 Amaia argumenta que las mujeres asumen más carga de trabajo sin que las pregunten, ya sea en el plano personal o profesional. “Somos capaces de hacer 200.000 cosas a la vez. Y somos, a veces, nuestras peores enemigas en ese sentido porque emprender significa poner foco en lo que realmente quieres hacer y para ello te tienes que centrarte en ti misma y dejar a las expectativas de los demás fuera de la ecuación (…) A mí me ayudó mucho ir a terapia para poder identificar lo que realmente quería y apostar por ello”, reconoce la cofundadora de Escribano Arrieta Studio.

Para la más joven de las entrevistadas, Elena Perea, el hecho de encontrar un equipo de tutores que creyeran en su proyecto y la animaran a desarrollarlo hizo que la parte emocional, que hasta entonces se debatía en un mar de dudas e inseguridades, se pusiera al servicio de la parte más operativa, remando, desde entonces, las dos, hacia el mismo lado. 

Las conclusiones del estudio Mujeres y Emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024” dejan patente la necesidad de desarrollar programas que incrementen la confianza de las mujeres en sus habilidades para emprender, identificar oportunidades, percibir el emprendimiento como algo más accesible y, al mismo tiempo, incrementar la percepción de seguridad.

Nexo, un espacio que impulsa el emprendimiento femenino

A pesar de las dificultades, las cuatro jóvenes coinciden en que su paso por el programa Emprendedores, hoy reconvertido en la incubadora Nexo Emprende, supuso un punto de inflexión en sus trayectorias. Ningún proyecto crece en soledad. Contar con redes que acompañen emocionalmente y con espacios que faciliten estructura, tutorización y comunidad son clave para sostener el emprendimiento.

Como señala de forma contundente Raquel: “Nexo me dio la patada que necesitaba para salir de casa y creérmelo; ha sido una ayuda contar con un profesional que me guiara en situaciones clave para mi negocio”.

Amaia destaca la profesionalización que está adquiriendo gracias al programa de emprendimiento: “Nexo nos ayudó a hacer nuestro proyecto real, serio y con previsión (…) Me encanta venir aquí a trabajar y estar rodeada de otros emprendedores; reconforta saber que todos pasamos por lo mismo, aunque tengamos proyectos muy diferentes, nos encontramos con el mismo cuello de botella y debemos resolver las mismas dificultades. Se aprende mucho de ese contacto”.

Para Elena Perea, el acompañamiento que encontró en el programa fue decisivo: “Ha sido el acelerador que necesitaba para empezar mi negocio; aquí me he sentido comprendida desde el primer minuto”.

Las voces de estas cuatro emprendedoras forman un relato común: mujeres que avanzan pese a las dudas externas, apoyándose en redes de acompañamiento, redefiniendo roles y demostrando que el emprendimiento femenino es, ante todo, un viaje transformador.

“Somos valientes y capaces, pero necesitamos espacios donde crean en nosotras”, concluye la emprendedora Elena García.

FOTOGRAFÍAS: ALEJANDRO HERAS

*NOTA: Ley 14/1975: Reforma que suprimió en España la “licencia marital” para actos de comercio, reconociendo la capacidad jurídica plena de la mujer. La norma eliminó la necesidad de autorización para trabajar, viajar, firmar contratos y gestionar cuentas

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