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26 junio 2026

Experiencias emprendedoras en Miranda de Ebro

El pasado 24 de junio la Casa de las Cadenas de Miranda de Ebro acogió la celebración del encuentro Colectivo Nexo, un evento en el que los emprendedores y emprendedoras, vinculados a los programas de incubación y aceleración de empresas de Fundación Caja de Burgos, comparten experiencias y aprendizajes.
La Casa de las Cadenas se suma a los recursos de la fundación en el área de Dinamismo Empresarial y desarrollará, a partir de septiembre de 2026, diferentes itinerarios para impulsar el emprendimiento innovador en la capital del Ebro y su comarca.

El último encuentro de Colectivo Nexo, celebrado el pasado 24 de junio en la Casa de las Cadenas de Miranda de Ebro, puso en diálogo cinco formas distintas de entender el emprendimiento: desde la experiencia acumulada de Koldo en proyectos ligados al territorio mirandés, hasta la mirada práctica de Daniel Barriuso sobre la inteligencia artificial, pasando por tres iniciativas nacidas o impulsadas en el ecosistema de Nexo Emprende: AFB Arte (arte y creatividad en madera) , Dayde (empresa tecnológica) y Voraz (divulgación de la cultura gastronómica).

Más que una sucesión de presentaciones, las intervenciones dibujaron un relato común sobre cómo emprender desde lo local, con identidad propia, capacidad de adaptación y voluntad de generar impacto. 

1. Koldo Madariaga: emprender desde el territorio, aprender del error y crecer con constancia 

El empresario mirandés Koldo Madariaga abrió la jornada desde una posición de experiencia: la de quien ha construido, transformado y también cerrado proyectos en sectores muy distintos.

Su trayectoria parte de un negocio familiar de joyería, iniciado por su abuela en 1949, que él asumió y modernizó tras formarse como gemólogo, tasador y diseñador. Desde ahí fue adentrándose en nuevos campos de emprendimiento como la hostelería, el vino, el turismo, la lavanda, el tomate de Miranda o la gestión de espacios patrimoniales como el Monasterio de Espino. Esa diversidad no aparece en su relato como una acumulación dispersa de negocios, sino como una cadena de aprendizajes en la que “unos negocios te van llevando a otros de forma natural”. 

Su intervención tuvo un fuerte componente territorial. Koldo defendió que Miranda de Ebro y la provincia de Burgos necesitan personas que “se atrevan”, que “se la jueguen” y que sean capaces de mirar de otra manera los recursos cercanos. Frente a la tendencia de buscar siempre oportunidades fuera, reivindicó el valor del «entorno inmediato«.

Para él, productos como el tomate de Miranda, el chacolí, la lavanda o los espacios históricos no son solo elementos patrimoniales o gastronómicos, sino posibles motores de actividad económica si se trabajan con visión, cuidado y constancia.

Uno de los ejes más relevantes de su perfil emprendedor fue la relación con el fracaso. Koldo no presentó una trayectoria lineal ni idealizada: reconoció que algunos proyectos van bien, otros regular, otros mal y otros ya no existen. Sin embargo, insistió en que incluso las experiencias fallidas tienen valor si se convierten en aprendizaje. Lo expresó con claridad: “De la derrota o del fracaso es de donde más se aprende”. Para él, el coste emocional y económico de un proyecto que no funciona puede entenderse también como una formación práctica, comparable a un máster, que ayuda a afrontar el siguiente reto con más criterio. 

La constancia fue otra de las ideas fuerza de su ponencia. Koldo defendió que una buena idea no basta si no va acompañada de trabajo sostenido, y llegó a afirmar que “una mala idea con mucha constancia y trabajo sale adelante; una buena idea sin constancia nunca sale adelante”. De ahí su conclusión: “la constancia es el motor principal del éxito”.

También dedicó una parte importante de su intervención a los socios, a los que definió como posibles grandes aliados, pero también como una fuente de conflicto si no se establecen reglas claras. Su recomendación fue tajante: “Es mejor ponerse colorado el primer día que a los diez años”. En conjunto, su intervención proyectó el perfil de un emprendedor arraigado, realista y perseverante, capaz de convertir el territorio, el oficio y la experiencia acumulada en nuevas oportunidades. 

2. Daniel Barriuso: inteligencia artificial con sentido práctico y al servicio del emprendedor 

Daniel Barriuso planteó su intervención desde una posición alejada del entusiasmo que suele acompañar a la inteligencia artificial. Se presentó como consultor en IA, pero dejó claro desde el principio que no venía a prometer soluciones mágicas ni a vender una tecnología capaz de resolverlo todo. De hecho, se definió como “un poco antisistema” frente a la idea de que la IA “lo va a lograr todo”. Su enfoque fue más sobrio y útil: ayudar a los emprendedores a identificar en qué tareas concretas puede aportar valor la inteligencia artificial y en cuáles no merece la pena delegar. 

Su perfil emprendedor se construye alrededor de una idea sencilla: «Me gusta ayudar a las personas».

Daniel explicó que la IA es, para él, una herramienta para mejorar el desempeño de profesionales y empresas. Para explicarlo recurrió a una fórmula trabajada en el programa de emprendimiento: «El rendimiento depende del talento menos las interferencias, y es la IA nos sirve para eliminar interferencias, fundamentalmente”. La tecnología -expuso- no debe sustituir aquello que da valor personal al emprendedor, sino liberar tiempo de tareas repetitivas, administrativas o poco diferenciales. 

Daniel insistió en que la inteligencia artificial solo resulta útil cuando existe una base sólida. Antes de automatizar, cada emprendedor debe tener clara su propuesta de valor, sus procesos, sus necesidades reales y el punto exacto donde pierde tiempo o comete errores. Lo explicó con una imagen muy gráfica: poner a alguien sin conocimientos en un quirófano lleno de tecnología no lo convierte en cirujano. Del mismo modo, usar herramientas avanzadas sin criterio puede generar resultados pobres. Por eso recomendó empezar por usos sencillos y concretos: ordenar tickets, resumir correos, preparar materiales, tratar documentos, generar primeras versiones o recuperar información de clientes. 

Uno de los aspectos más valiosos de su intervención fue su llamada a la prudencia. Daniel comparó muchas promesas de la IA con la teletienda: “todo parece que mola, pero luego no sirve para nada”. Con ello quiso advertir contra los discursos que prometen automatizaciones milagrosas en pocos minutos. Su propuesta fue justo la contraria: empezar “por donde merece la pena”, ahorrar tiempo, eliminar tareas repetitivas y dedicar más energía a lo que cada emprendedor sabe hacer mejor. Su ponencia reforzó así un perfil emprendedor técnico, crítico y orientado al servicio, que entiende la inteligencia artificial como una herramienta práctica y no como un fin en sí mismo. 

3. Alexandra Flórez Barrio: AFB Arte, artesanía contemporánea y cuidado del territorio 

Alexandra Barrio presentó AFB Arte como un proyecto profundamente personal, nacido de la unión entre su formación técnica y su sensibilidad creativa. En su recorrido como emprendedora, la llegada al programa Emprendedores ( ahora denominado ‘Nexo Emprende’) de la Fundación Caja de Burgos fue un punto de inflexión. “Llegué al equipo de la fundación con una idea, muchas ilusiones y un montón de dudas”. Allí, detalló, encontró acompañamiento para ordenar todo aquello que llevaba dentro, pero sobre todo a personas que creyeron en el proyecto «antes de que yo lo hiciera y eso lo agradeceré siempre».

Ese punto de partida muestra bien su perfil emprendedor: una creadora que no solo quería desarrollar piezas en madera, sino convertir un oficio, un territorio y una forma de mirar el tiempo en una empresa con identidad propia. 

Su trayectoria combina ingeniería industrial, técnicas escultóricas de la madera y programación digital.

En su charla con los miembros de Colectivo Nexo explicó que, aunque al principio parecían caminos distintos, acabaron formando una sola mirada: “la técnica y la creatividad, la ingeniería y la artesanía”.

En AFB Arte conviven herramientas tradicionales —gubias, torno, motosierra o radial— con tecnologías como el router CNC, el láser o la impresión 3D. Esa mezcla no responde a una voluntad de producir más rápido, sino de ampliar las posibilidades expresivas de la madera y crear piezas que “cuentan historias”. 

El núcleo de su propuesta emprendedora está en la defensa de la artesanía como una forma de vida y no solo como una categoría de producto.

“Yo no quería producir en masa”. Frente a la velocidad y la inmediatez del mercado actual, reivindicó una manera de crear basada en la intención, la paciencia y el tiempo.

«Toda persona que compra artesanía no está comprando únicamente un objeto, sino apostando por una vida más lenta, más consciente, más cercana”. Alexandra Flórez ( AFB Arte)

Esa idea sitúa su proyecto en un lugar diferencial: no compite por volumen, sino por significado, vínculo y autenticidad. 

Como en el caso de Koldo Madariaga, el territorio es inseparable de AFB Arte. El taller está ubicado en Sargentes de la Lora, dentro del geoparque de Las Loras, un entorno marcado también por la memoria de la explotación petrolífera. Alexandra selecciona maderas cercanas —nogal, roble y encina—, las corta y las seca durante años antes de transformarlas.

Además de joyería de autor, piezas personalizadas, talleres educativos, experiencias vivenciales y trofeos, está desarrollando residencias artísticas vinculadas al programa Guardianas de la Cultura. Su propósito no es solo abrir un taller, sino “cuidar los saberes, cuidar los oficios, cuidar el territorio”. Su intervención mostró el perfil de una emprendedora que convierte la artesanía en empresa, pero también en relato, comunidad y preservación cultural. 

4. Nacho Granado: datos que se convierten en información para tomar mejores decisiones 

Nacho Granado presentó Dayde —Datos y Decisiones— desde la perspectiva de un emprendedor que ha pasado de trabajar en solitario a construir, en varios años, una empresa tecnológica con equipo, clientes y nuevas líneas de negocio. Su intervención comenzó con una pregunta que funcionó como marco estratégico para toda la ponencia: “¿Dónde estará vuestra empresa dentro de 5 años?”. Con ella quiso recordar que las decisiones que se toman hoy condicionan la posición futura de cualquier proyecto, especialmente en un contexto de aceleración tecnológica sin precedentes. 

Aunque su empresa trabaja con tecnología, Nacho quiso alejarse de un discurso técnico o deslumbrado por las herramientas. “Yo no os voy a hablar de tecnología, no os voy a hablar de ChatGPT”.

Granado habló, en cambio, de la capacidad de resolver problemas reales de negocio a través de herramientas: mejorar márgenes, reducir errores, ahorrar tiempo, conectar equipos, ordenar procesos y facilitar mejores decisiones. Por ello, cuando un cliente entra en contacto no se le pregunta qué herramientas utiliza, sino “¿Cuál es tu mayor dolor?”.

Es, justamente, esa orientación al problema la que le define como emprendedor: tecnología sí, pero siempre subordinada a la necesidad empresarial. 

Uno de los mitos que desmontó fue la idea de que una empresa debe intentar gestionarlo todo desde una única aplicación. Nacho defendió que las organizaciones son complejas y que lo importante no es reducirlo todo a una sola herramienta, sino conseguir que las aplicaciones se comuniquen entre sí y que los datos circulen de forma útil.

“La tecnología no es lo relevante; el valor que aportamos es conseguir que los datos se conviertan en información y que la información se convierta en decisiones”. Nacho Granado ( Dayde)

Sobre la IA, Granado planteó la inteligencia artificial como un factor de competitividad. Más que una amenaza tecnológica, la presentó como un cambio en la manera de competir.

“La IA no sustituirá a empresas; lo que ya está ocurriendo es que las empresas que utilizan la IA van a sustituir a empresas que no la utilizan”.

Su ponencia proyectó el perfil de un emprendedor estratégico, orientado al crecimiento y convencido de que los datos solo tienen sentido cuando ayudan a tomar mejores decisiones. 

5. Miriam Fernández: Voraz, un relato gastronómico vinculado al potencial de Castilla y León 

Miriam Fernández Rivas presentó Voraz Magazine, una plataforma nacida de la necesidad de contar mejor la gastronomía, la cultura alimentaria y el patrimonio culinario de Castilla y León.

Su emprendimiento nació de una inquietud personal y profesional, y su charla arrancó explicando la salida o éxodo de jóvenes a los que muchos jóvenes de Castilla y León se ven obligados para trabajar en sus profesiones. Frenar esa fuga de talento y la falta de relevo generacional dentro del sector gastronómico fue, de algún modo, el germen de su proyecto.

Su perfil emprendedor surge precisamente de detectar una ausencia: tras trabajar en medios nacionales especializados en gastronomía, comprobó que la cocina y la cultura alimentaria de Castilla y León apenas aparecían o se trataban de manera superficial. Esa invisibilidad le llevó a crear Voraz como un medio, pero también como algo más amplio: una plataforma capaz de dar voz a productores, cocineros, emprendedores, marcas, instituciones y proyectos que normalmente quedan fuera del foco.

Voraz se articula en torno a tres líneas: contenido, comunidad y experiencias.

El contenido permite contar historias y reportajes; la comunidad busca conectar a personas y proyectos del sector; y las experiencias transforman esos relatos en encuentros reales.

El ejemplo más claro es “La mesa que nos une”, un evento que reunió a unas 150 o 160 personas del ecosistema gastronómico de Castilla y León.

«Las conexiones más valiosas no se producen solo detrás de una pantalla, sino en presencial, alrededor de una mesa, compartiendo conversación, territorio y vínculos profesionales». Miriam Fernández Rivas ( Voraz)

Una de las claves de su intervención fue ampliar la mirada sobre la gastronomía. Para la emprendedora, la comida no empieza ni termina en el restaurante: incluye productores, oficios, memoria, paisaje, economía, innovación y patrimonio. “Es tan importante el chef como la persona que recoge, por ejemplo, un garbanzo”.

Su proyecto busca generar orgullo de pertenencia y combatir cierta falta de autoestima territorial: “creo que tenemos un poquito de complejo cuando hablamos de lo nuestro y creo que hay que ponerlo también muy bien valor”.

En conjunto, Voraz refleja el perfil de una emprendedora cultural que convierte la comunicación en herramienta de desarrollo territorial, visibilidad y conexión entre quienes están construyendo el futuro gastronómico de Castilla y León. 

Las cinco ponencias mostraron que el emprendimiento no responde a un único modelo.Sus intervenciones compartieron una misma idea de fondo: emprender es crear valor, pero también interpretar el entorno, aprender de los errores, conectar personas y construir futuro desde una identidad propia.

Emprendedores participantes en el último encuentro de Colectivo Nexo organizado en la Casa de las Cadenas de Miranda de Ebro

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