Sobre la
exposición
Localización
Calle Saldaña, S/N. 09003 Burgos
Horario
De martes a viernes, de 11 a 14 y de 17:30 a 20 h.
Sábados, de 11 a 14:30 y de 17 a 20 h.
Domingos y festivos, de 11 a 14:30 h.
Lunes y fiestas locales, cerrado.
Semana de fiestas de San Pedro y San Pablo, solo abierto por la mañana.
29 de junio cerrado.
Visitas comentadas
- Sábados a las 13:00 y 18:30h y domingos a las 13:00h.
Desaprender para volver a ver y así ser capaz de separar la pintura de la servidumbre de la imagen.
Estas palabras pueden resumir el ideario que sustenta el trabajo último de Álvaro Negro (Lalín, Pontevedra, 1973). Una pintura en la que el proceso creativo conforma su esencia, un reencuentro con la tradición artística europea, con sus raíces humanísticas, desde la evocación espiritual. Todo lo que el cuadro sabía alude a la propia voluntad de la obra, a su formalización estética y al rumbo que la pintura sigue hasta que comienza a conformarse. ‘Es el cuadro el que decide el formato, el soporte, el color, la textura –relata Álvaro Negro– hasta que empieza a vislumbrarse’. Pero la disposición del pintor es esencial: el uso del claroscuro, la superposición de capas y capas de pintura y el uso de delicadas veladuras crean una atmósfera sutil, hasta crear un color vaporoso, surgido tanto del encuentro con el lienzo, como de la sustracción de materia capaces ambos de generar una ilusión espacial única.
La pintura de Álvaro Negro requiere una mirada sosegada y expectante. Exige del espectador concentración, dejarse atrapar por el ritmo de lo sumado y de lo restado en el proceso, reclama comunión espiritual con la obra y con el gesto del artista y no olvida su relación histórica con la pintura europea del Renacimiento y el Barroco. El ‘naturalismo trascendental’ del Giotto –la ruptura con la iconografía distante bizantina y el cambio radical que emprende al sustituirlo por un realismo que tiene en cuenta al espectador, sin olvidar el significado eterno de la imagen– sostiene el andamiaje estético de la pintura de nuestro artista: ‘Cómo hacer tangible —dice Álvaro Negro–una correspondencia entre la “presencia” de lo corpóreo, lo emocional, lo humanístico y lo divino (lo absoluto)”.
En gran medida, es ahí donde surge la exposición que Álvaro Negro propone en el Centro de Arte Caja de Burgos CAB. Color, luz, materia, superficie, valores plásticos que acercan la pintura de Álvaro Negro a los admirados frescos del trecento, a las tablas y óleos de las capillas renacentistas, a los lienzos y sargas barrocos. ‘Una posición estética que asume el desarrollo creativo desde lo existencial’, nos dice el artista, y que arranca con La presencia pictórica como motivo, un proyecto realizado durante la estancia de Álvaro Negro como residente en la Real Academia de España en Roma y que supuso la inauguración de un nuevo ciclo pictórico que está en pleno progreso. La reciente exposición Dea Roma, en la madrileña F2 Galería, ha dado cuenta de ello con obras pintadas ya en España, pero que mantienen su genealogía en la revisión de la tradición de la pintura occidental, a la que tampoco es ajeno el patrimonio artístico de Burgos.
La exposición en el CAB plantea una revisión coral de este período con la intención de mostrar los lazos entre lo contemporáneo y lo histórico y, por extensión, entre dos culturas tan entretejidas como la italiana y la española.
- Catálogo disponible en la librería online
- Curaduría: Javier del Campo
- Producción: Fundación Caja de Burgos
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