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6 junio – 29 septiembre 2024

Pablo Armesto. Complejidad, araña, laberinto

En CAB | Divulgación

Sobre la
exposición

Localización

Calle Saldaña, S/N. 09003 Burgos


Horario

De martes a viernes, de 11 a 14 y de 17:30 a 20 h.
Sábados, de 11 a 14:30 y de 17 a 20 h.
Domingos y festivos, de 11 a 14:30 h.
Lunes y fiestas locales, cerrado.
Semana de fiestas de San Pedro y San Pablo, solo abierto por la mañana.
29 de junio cerrado.


Visitas comentadas
  • Sábados a las 13:00 y 18:30h y domingos a las 13:00h.

Entre la ciencia, la geometría y la espiritualidad, así he concebido esta exposición para el CAB, fruto de un largo camino andando que he querido ensanchar con una propuesta instalativa múltiple, límpida, serena y no exenta de complejidad y riesgo”. Así sintetiza Pablo Armesto (Schaffhausen, Suiza, 1970) su presentación en el Centro de Arte Caja de Burgos en una muestra presidida por la decantación de la línea como hilo argumental común al conjunto de obras presentadas. “La línea es una metáfora del camino, tanto del físico como del alegórico, en ocasiones recorrido de manera paralela a la idea inicial, otras divergente cuando ha de elegirse entre distintas opciones, pero nunca cismático, nunca discordante”, señala el artista al hablar del concepto estético que guía este proyecto.

El título se apropia de un verso del poema dedicado por Rafael Alberti a la línea y contiene, casi de modo mágico, toda la secuencia formal desgranada por Armesto en su trabajo. Conocido por sus esculturas e instalaciones en las que la luz y la sombra transforman la percepción cromática del espectador, Armesto maneja tanto emisores luminiscentes como su refracción para generar una sensación atmosférica sutil, sofisticada y mutante.

Instalaciones de amplio desarrollo espacial, obras de pared y esculturas exentas componen el pródigo trabajo desplegado por el artista en su proyecto en torno a uno de los principios básicos de la representación artística. La línea como sostén, como soporte, como argumento y como análisis formal, ha devenido en un conjunto extraordinario que altera, modifica y renueva algunos de los hallazgos técnicos y plásticos inferidos por el artista a lo largo de los años. Así sucede por ejemplo con la obra “Cuerdas flojas, homenaje a Paul Klee”, nunca antes mostrada por Armesto y que supuso su primer experimento con la fibra óptica y, en consecuencia, el germen de su posterior trabajo con la luz física.

La exposición en el CAB ha sido planteada como un ordenado circuito visual, de tal manera que cada pieza provoque una dicotomía por si misma en la contemplación del espectador: “un juego óptico en el que las formas geométricas se componen y descomponen según la impresión visual de quien observa”, según propone Armesto. “La superposición de capas de fibra da lugar a volúmenes esféricos y a la sensación de movimiento, a un cierto cinetismo y a la ficción del color”, nos apunta. “También me interesa en especial la noción de escala, la evidencia de la representación quimérica de los formatos que no están a nuestro alcance, tanto de los visibles pero incomprensibles por su agigantada escala, como los reducidos y fragmentados, sean estos los púlsares, las geometrías fractales o las galaxias espirales”.

Algunas obras de Pablo Armesto en la exposición Complejidad, araña, laberinto del CAB

“El color del tiempo”

En unos entornos cada vez más contaminados por la luz artificial, mengua la nuestra posibilidad de observación de algunos fenómenos naturales como las auroras. Esta instalación propuesta por Pablo Armesto compone efectos lumínicos cromáticos, similares a los que el sol genera en determinadas condiciones al chocar sus iones contra partículas de oxígeno y nitrógeno en la atmósfera. La obra procura, además, una experiencia real con el color aditivo, al modificar sus mezclas, combinaciones y separaciones por la acción de la luz. El espacio se transmuta así sin otro recurso que los efectos lumínicos, convertido en un lugar de introspección y reflexión, mientas se toma consciencia de la fragilidad de una naturaleza amenazada por la acción humana.

“Titi-Land”

“Una experiencia contemplativa, envolvente y cautivadora. La luz centellea con un pequeño temblor al ser observada por el espectador. Es el visitante quien provoca su titilar al modificar involuntariamente el equilibrio entre luz, movimiento y materia”, relata Pablo Armesto sobre esta escultura en la que arte y tecnología han posibilitado una obra que habla de comunicación, de redes, de conexiones y de las necesidades y dependencias a los que los avances científicos nos exhortan. “En sí misma «Titi-Land» es un sistema de comunicación. Usa un lenguaje codificado exportable a diferentes niveles de relación entre las personas y la obra que perfectamente podría generar una amplia red”, nos dice el autor. “No quiero dejar de significar que, ante todo, «Titi-Land» es una escultura, una obra de gran belleza plástica y en la que reconozco mi deuda con la investigación científica y en particular con Santiago Ramón y Cajal,–cuyos dibujos sobre la estructura del sistema nervioso he tenido muy presentes– y con Jocelyn Bell y los descubrimientos de los púlsares o pulsating stars [literalmente estrellas palpitantes]”, concluye Armesto.

“Secuencias 24”

“Secuencias 24” es quizá la obra más compleja de las presentadas en esta exposición. No solo porque maneja conceptos teóricos procedentes de la biología, la bioinformática y la genética molecular, sino porque es, ante todo, una propuesta artística de inusual intensidad plástica. Pablo Armesto ha procurado con ella recrear el lenguaje de la intimidad molecular, representando la actividad y la movilidad de la materia viva. “Todos los seres humanos nos vemos representados por una serie de códigos genéticos que no atienden a distinciones de sexo o raza”, reflexiona Armesto. “Cuando planteé esta obra, recurrí a la experiencia de Alfonso Valencia –el reconocido biólogo español, director del departamento de Ciencias de la Vida en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona–; en gran medida su desarrollo se debe a su generosa aportación”. Con “Secuencias 24” Armesto analiza en qué se sustenta la verdadera identidad humana. En la obra, los cuarenta y ocho cromosomas que cada individuo posee (cuarenta y seis y XX para las mujeres; cuarenta y seis y XY para los varones) se muestran por parejas, formando un total de veinticuatro paneles instalados de manera lineal y agrupados según los siete grupos de cromosomas, en función de su composición morfológica.

  • Curaduría: Javier Del Campo
  • Producción: Fundación Caja de Burgos

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