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5 febrero – 16 mayo 2010

Georges Rousse. El mundo ilustrado

En CAB | Divulgación

Sobre la
exposición

Localización

Calle Saldaña, S/N. 09003 Burgos


Horario

De martes a viernes, de 11 a 14 y de 17:30 a 20 h.
Sábados, de 11 a 14:30 y de 17 a 20 h.
Domingos y festivos, de 11 a 14:30 h.
Lunes y fiestas locales, cerrado.
Semana de fiestas de San Pedro y San Pablo, solo abierto por la mañana.
29 de junio cerrado.


Visitas comentadas
  • Sábados a las 13:00 y 18:30h y domingos a las 13:00h.

Entrada gratuita

Sabemos que el arte toma forma en el sujeto que mira: la obra es construida también por la observación del espectador activo, y su sentido surge del proceso creativo que fluye del artista hacia el destinatario de su trabajo. Aceptamos también como cierto que en el arte, como en la vida, la recompensa no está hecha de cómodas respuestas, sino de retos y nuevas preguntas formuladas al socaire de las emociones y sensaciones que provoca nuestra participación en él. Es, al menos, lo que ocurre cuando nos ponemos delante del trabajo del fotógrafo parisino Georges Rousse, cuyo significado artístico no se decanta en nuestra experiencia de espectadores en forma de certeza alguna, sino más bien en el atisbo de una paradoja que nos invita a traspasar el umbral de un nuevo nivel de realidad.

Rousse, fascinado desde hace años por los edificios abandonados o en ruinas, interviene en ellos, primero escultor y pintor, metamorfoseándolos a partir de colores y formas geométricas simples –círculos, esferas, rectángulos–, en un empeño minucioso, preciso y cuidadosamente calculado para fructificar en el resultado final: la fotografía, donde queda atrapado el efecto visual diseñado por el artista. Así surge la primera formulación de la paradoja: aunque una mirada superficial parezca sugerirlo, lo que nos propone el fotógrafo no es una ilusión óptica, un mero artificio de la lente, sino la representación de algo real, existente antes que su plasmación fotográfica, aunque condicionado por las leyes de la perspectiva. Rousse no pretende tendernos una trampa, ni siquiera capturar para nuestros ojos una intervención fugaz, sino hacernos partícipes de una compleja lectura del espacio que comprende también el contexto anterior (materiales, arquitectura) del ámbito que matiza, reordena y transforma.

Porque el artista francés aspira a captar la chispa de vida que permanece latente en esos inmuebles condenados que rastrea por medio mundo, persigue desvelar entre los muros de esas viejas fábricas una armonía secreta, una suerte de espiritualidad, una “magia del espacio” de la que las figuras que pinta y los volúmenes que construye serían una especie de representación: algo, en todo caso, mucho más complejo que un simple trampantojo. Como la arquitectura misma, el suyo es un arte simbólico, y también –he aquí de nuevo la paradoja– mucho menos efímero que la naturaleza física de sus intervenciones, destinadas a desaparecer tras la obtención de la fotografía para la que fueron concebidas y creadas.

El Centro de Arte Caja de Burgos CAB reúne en la exposición “El mundo ilustrado” una muestra fotográfica de anteriores trabajos de Georges Rousse, muestra que se completa con una intervención del propio artista en el Patio de la Casa del Cordón. Bajo el título “Burgos 2010”, Rousse ha diseñado para la sede social de Caja de Burgos una esfera encerrada en una pirámide truncada que adquirirá coherencia y significado, como sucede en todo su trabajo, mediante la fotografía final. Los espectadores burgaleses tienen así la oportunidad de seguir “in situ” el proceso creativo de un artista único, que, a partir del color y construcciones autónomas, reformula los límites entre realidad e imaginación e indaga desde el presente en los afanes del pasado. De un artista de la luz y la perspectiva, cuyos juegos visuales estimulan una mirada nueva, nada habitual, a la arquitectura y nos hablan del vínculo del hombre con el espacio que ocupa.

Agradecemos al artista la cordial respuesta brindada a la invitación del CAB y, de manera muy especial, el particular entusiasmo con el que ha asumido el reto de su intervención en un espacio tan matizado como el de la Casa del Cordón. Lance afrontado con exquisita pulcritud y precisión delicada. Exitoso duelo que nos permite formar parte, desde hoy y para siempre, del fabuloso universo de imágenes de Georges Rousse.  

  • Curaduría: Emilio Navarro
  • Producción: Fundación Caja de Burgos