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8 junio – 3 septiembre 2006

Isaac Montoya. Palabras sin razones

En CAB | Divulgación

Sobre la
exposición

Localización

Calle Saldaña, S/N. 09003 Burgos


Horario

De martes a viernes, de 11 a 14 y de 17:30 a 20 h.
Sábados, de 11 a 14:30 y de 17 a 20 h.
Domingos y festivos, de 11 a 14:30 h.
Lunes y fiestas locales, cerrado.
Semana de fiestas de San Pedro y San Pablo, solo abierto por la mañana.
29 de junio cerrado.


Visitas comentadas
  • Sábados a las 13:00 y 18:30h y domingos a las 13:00h.

Entrada gratuita

Bajo el título de “Palabras sin razones”, el artista Isaac Montoya (Burgos, 1963), ha elaborado una propuesta para el Centro de Arte Caja de Burgos, CAB, en la que la configuración de los diferentes espacios donde se realiza la muestra le sirve para articular una secuencia visual de sus impactantes e inquietantes imágenes, presentadas sobre soportes similares por sus características técnicas a las vallas publicitarias que solemos encontrar en la calle a diario pero que mostradas en un espacio cerrado “atraparán” inevitablemente a los espectadores. 

La exposición podríamos decir que es continuación, como si de una segunda parte se tratara, de “Liquidación Total”,  proyecto realizado en el 2004 en La Casa Encendida de Madrid. Se compone de fotografías retocadas digitalmente y cajas de luz, todas ellas de gran formato, lo que hace aún más impactantes, si cabe, las imágenes que cubren las paredes. Isaac Montoya, como entonces, muestra imágenes basadas en la contraposición de conceptos -en un mismo plano aparece la belleza más delicada frente al horror y la crueldad más explícita-, que nos obligan a detenernos y fijar nuestra atención en ellas, sin darnos opción a la indiferencia.

La obra de Montoya plantea el poder de manipulación que ejercen los medios sobre las masas. En nuestra rutina diaria nos encontramos sobreexpuestos a imágenes llenas de dramatismo, a las que, lamentablemente, hemos terminado acostumbrando a nuestra retina, gracias a la acción, un día sí y otro también, de los medios de comunicación en general, y de la televisión en particular. El personal lenguaje de Isaac Montoya parte de la realidad, y de ella muestra su cara más irónica, como un instrumento de denuncia que intenta agitar nuestras conciencias, en busca de reacciones y emociones. Se trata pues, de superar la impasibilidad aprendida por el ser humano ante el dolor ajeno, a través de la mirada directa a la realidad.

Isaac Montoya, uno de los artistas más inquietos de los surgidos en los años ochenta a través de las Muestras de Arte Joven, (la de 1988 en su caso), organizadas por el Instituto de la Juventud de Madrid, ha realizado desde entonces numerosas exposiciones individuales y colectivas, así como participado en numerosas ferias nacionales e internacionales, antes con la Galería Ángel Romero y en los últimos años con la Galería Espacio Mínimo de Madrid. Con esta muestra, Isaac Montoya vuelve a Burgos después de diez años, tras el proyecto individual que llevó a cabo en Espacio Caja de Burgos en 1996.

Por su interés, reseñamos a continuación un fragmento del texto que ha realizado Fernando Castro Flórez para el catálogo de la exposición:

“…Si Montoya ha ido desplazándose, en los últimos años, desde imágenes de una crudeza casi insoportable como Irak en autorretrato (2004) a otras en las que el dolor ha sido atenuado, no ha perdido, sin embargo, su capacidad de inquietarnos y llevarnos hasta ese dominio de lo glamouroso inhóspito. Su estrategia de suplantación y de síntesis infográfica le permite mostrar que las imágenes tienen siempre por lo menos una doble lectura. Hay, no cabe duda, en su obra una cierta insatisfacción con el arte convertido en pura nadería, en decoración de las malas conciencias. Aquello que comenzó como una parodia de la retórica de la prensa del corazón le ha llevado hasta una completa deconstrucción de la cultura del simulacro. Montoya parte, con enorme lucidez, de un concepto de belleza que es, a la manera baudeleriana, maquillaje; fascinado y asqueado con la cultura de los cuerpos anabolizados o liposuccionados, nombra y construye una realidad (artística) subliminal. Su realismo monstruoso, ese dominio de emociones en 3D nos obliga pensar, constantemente, en lo Otro.  …Lo malo, tengo que decirlo, es que esa realidad carente de sentido no es meramente un simulacro, antes al contrario, en ese “escenario” tenemos que vivir aunque nos gustaría pensar en otra cosa.”

  • Curaduría: Rufo Criado
  • Producción: Fundación Caja de Burgos