Letonia
Ieva Epnere
Collections
Museo de Burgos
Calle Miranda, 13
Martes a sábado de 10 a 14 Y de 16 a 19 h.
Domingo, de 10 a 14 h. Lunes cerrado.

Ieva Epnere presenta una serie de íntimas fotografías personales en el contexto del antiguo apartamento de su padre en las que, prácticamente imperceptible, su figura está pero no está, como si flotase casi invisible en un entorno familiar que se muestra tanto espiritual como objetual.
«Tuesday», fotografías. 2026.
A lo largo de varios meses, la artista visitaba cada martes el apartamento de su padre en Liepāja para mantener un diálogo con la memoria a través del espacio, la luz y los objetos allí presentes. Esta recurrencia habitual se convirtió en un ritmo, uno que preserva el vínculo con el difunto, cuya presencia seguía impregnada en la atmósfera del lugar.
En la obra, el apartamento funciona como una escenografía psicológica y un archivo vivo. El papel pintado, la imitación de cuero comprada en su día para tapizar puertas, los textiles y los enseres domésticos se transforman en testigos y vehículos de la memoria. La artista no se limita a documentar estos objetos; los «activa», creando situaciones donde la memoria personal se encuentra con la acción performativa.
La luz natural desempeña un papel crucial en las fotografías, generando un efecto onírico o evocador de recuerdos. Mediante la técnica de larga exposición, el cuerpo en movimiento de la artista adquiere un carácter casi espectral entre capas de luz. Esta cualidad fantasmal y transparente revela el paso del tiempo: la figura humana se funde con el interior, convirtiéndose así en parte del mecanismo de la memoria. Al mismo tiempo, la figura que aparece en la imagen no es una modelo, sino un personaje que reflexiona sobre sí mismo.
El título del conjunto —«Tuesday» (Martes)— alude inicialmente a la periodicidad con la que se crearon las obras, pero gradualmente adquiere un significado más amplio. En esta muestra, la fotografía se convierte en un medio para mantener algo presente incluso tras una pérdida.
Junto a esta primera parte que transmite una parte de la historia personal del artista, se une una segunda en torno a la realidad actual del Museo de Burgos. Un conjunto de fotografías tomadas in situ durante su estancia un par de veces en la ciudad y tras tomar contacto personal con los trabajadores del Museo y con sus instalaciones y sus contenidos. Una manera personal de hablar de la actualidad del museo y de sus contenidos a través de las personas que lo habitan durante un gran número de horas al día.
Esta serie consta de retratos de personas que trabajan en el Museo de Burgos —arqueólogos, vigilantes, taquilleros—, así como imágenes de las exposiciones, objetos del almacén y fotografías de los sofás de cuero del museo.
«Museum», fotografías, 2026.
Los viejos sofás de cuero actúan como testigos silenciosos de la forma en que la gente contempla el arte, ofreciendo a menudo la oportunidad de descansar tras una jornada agotadora; son sofás que sirven de apoyo tanto a los vigilantes del museo como a los visitantes.
Algunos de estos sofás presentan un desgaste considerable, lo que invita a imaginar cuántas personas se han detenido a descansar en ellos a lo largo de las décadas.
El personal del museo y los objetos que este alberga se funden en un único organismo unificado.
Finalmente un espectacular video sobre la colección de arte letón que estuvo expuesta en el Museo de Arte de Malmo hasta 1958, convertido en una metáfora del ir y venir de las colecciones museísticas al que nos referíamos al principio del texto, dan cuerpo a la propuesta.
«Kolekcija» (Colección),
vídeo, 4:14 min. 2022.
La obra en vídeo de Ieva Epnere narra la historia de la colección letona del Malmö Konstmuseum a través de una secuencia de escenas coreografiadas en el mar, inspiradas en la primera obra de la colección: una pintura de Ludolfs Liberts recibida como donación en 1938. A esta donación le siguieron, un año después, 44 obras adquiridas gracias a un legado del coleccionista y funcionario de aduanas sueco Osckar Elmquist. Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación de Letonia interrumpieron cualquier colaboración o labor de ampliación de la colección; para 1955, solo quedaban expuestas en el Malmö Konstmuseum obras de 27 artistas letones. Todos ellos fueron retirados en 1958. El mar Báltico ha sido un vínculo natural entre las regiones báltica y nórdica, y sirvió también como vía de escape para los refugiados que huían de la ocupación soviética durante la Segunda Guerra Mundial. En el vídeo de Epnere, el sonido de personas pronunciando los nombres de artistas letones y los títulos de sus obras se funde con el oleaje del mar, reflejando la multitud de voces y esfuerzos culturales por conectar, si bien siempre persiste un cierto grado de incomprensión.


