España
Patricia Paz
Círculo para el árbol
COMERCIOS DE BURGOS
- Sombrerería Teodoro
C/ Sombrerería, 4 - Serrano Boutique
C/ Cordón, 2 - Óptica Álvarez Atienza
Santander, 7 - Librería Luz y Vida
C/ Laín Calvo, 34, bajo.
Exterior, acceso libre. En los escaparates de los comercios.

La artista malagueña Patricia Paz explora en sus obras la libertad, el desarraigo y la búsqueda de autenticidad a través de imágenes y símbolos que aparecen de forma recurrente en su universo visual. Partiendo de referencias ligadas al western y llevándolas a lo cotidiano y cercano, construye escenas y objetos donde conviven lo íntimo y lo simbólico. Trabaja principalmente con pintura y cerámica en pequeño y gran formato, más interesada en crear atmósferas que conecten con algo intuitivo, vulnerable y profundamente humano que en construir narraciones cerradas.
Su trabajo se articula mediante una íntima relación con la materia y el empleo de procesos artesanales, especialmente el tejido de fibras vegetales. Se sirve de ellos para abordar cuestiones culturales, filosóficas e identitarias, atendiendo a las formas y los paisajes y evocando un imaginario mítico que, en cierto modo, da continuidad a una visión interrelacionada del ser humano y el mundo que lo rodea.
Para la Bienal de Burgos ha confeccionado una instalación escultórica de mimbre que rodea este árbol, emplazado en la ribera del río Arlanzón. Con ella retoma una idea recurrente en su obra: el círculo o anillo y su relación con los ciclos, como el transcurrir del año, los meses lunares, el día y la noche o la respiración. En toda manifestación de vida hay un círculo renovado en constante movimiento.
Este grupo de diferentes entidades dispuestas en círculo nos recuerda el orden o unidad que prevalece detrás de lo diverso. Como una especie de recuerdo anímico, esta pieza suspendida en el aire quiere evocar los movimientos y las formas invisibles de lo múltiple y mostrarse como una unidad.
1 Eres mi rodeo
Cerámica pintada con pigmentos
y esmaltes + esmalte brillo.
24 cm de alto x 37 cm de ancho
Esta obra forma parte de una serie de cinco piezas concebidas para habitar comercios históricos del centro de Burgos en el marco de la I Bienal. Lugares que, después de décadas, continúan manteniendo viva su identidad frente a un entorno en constante transformación. Las esculturas dialogan con esa idea de permanencia: resistir, transformarse y seguir estando.
En Eres mi rodeo, la figura del cowboy aparece como símbolo de identidad, libertad y resistencia. El sombrero, convertido casi en extensión del personaje, habla de aquello que nos distingue y de las formas que elegimos para presentarnos ante el mundo.
2 Cowboy boot
Cerámica pintada con esmaltes.
25 cm de alto x 25 cm de ancho.
Esta obra forma parte de una serie de cinco piezas concebidas para habitar comercios históricos del centro de Burgos en el marco de la I Bienal. Lugares que, después de décadas, continúan manteniendo viva su identidad frente a un entorno en constante transformación. Las esculturas dialogan con esa idea de permanencia: resistir, transformarse y seguir estando.
En Cowboy boot, la bota deja de ser únicamente un objeto que se lleva puesto para convertirse en símbolo de recorrido. La pieza establece un diálogo entre objeto y permanencia. Hay escenarios, cuerpos, que cambian con el tiempo, pero permanece la necesidad de expresarnos a través de aquello que elegimos llevar ya sea ropa o nuestra propia piel.
3 Mírame como si fuera la primera vez.
Cerámica pintada con engobes y pigmentos. Esmalte brillo.
22 cm de alto x 22 cm de ancho.
Esta obra forma parte de una serie de cinco piezas concebidas para habitar comercios históricos del centro de Burgos en el marco de la I Bienal. Lugares que, después de décadas, continúan manteniendo viva su identidad frente a un entorno en constante transformación. Las esculturas dialogan con esa idea de permanencia: resistir, transformarse y seguir estando.
Esta escultura invita a redescubrir aquello que, por cotidiano que sea, podemos llegar a abrazarlo desde una nueva perspectiva. La pieza propone así detenerse ante aquello que lleva mucho tiempo frente a nosotros y observarlo con ojos llenos de posibilidades.
4 Yo soy la luz
Cerámica pintada con engobes y pigmentos.
Esmalte brillo.
30 cm de alto x 14 cm de ancho.
Esta obra forma parte de una serie de cinco piezas concebidas para habitar comercios históricos del centro de Burgos en el marco de la I Bienal. Lugares que, después de décadas, continúan manteniendo viva su identidad frente a un entorno en constante transformación. Las esculturas dialogan con esa idea de permanencia: resistir, transformarse y seguir estando.
Yo soy la luz parte del deseo de permanecer conectado con aquello que nos mantiene vivos, incluso en los momentos en los que parece más difícil reconocerlo.
La pieza cuenta dos afirmaciones, un inicio y un encuentro. Al girar la pieza aparece la frase y secuencia “Yo soy la luz”, transformando ese deseo en una afirmación: quizá aquello que buscamos fuera también habita dentro de nosotros. La obra propone ese pequeño desplazamiento, un encuentro con el propio yo que puede suceder en cualquier lugar, también a través de las historias, las palabras y los libros que, inesperadamente, nos devuelven algo de nosotros mismos.


