Corea del Sur
Sunah Choi
Shelves, storage, and maquettes
Museo del Retablo
Calle San Esteban, 1.
Requiere la compra de la entrada al Museo del Retablo:
4 € (individual) o 3 € (reducida)
Lunes a domingo de 10 a 14 y de 17 a 20 h.
A partir del 31 de octubre el horario de tarde será de 16 a 19 h

La artista coreana de sólida trayectoria internacional, se enfrenta al gran reto de dialogar con un contenedor arquitectónico del poderío y la magnificencia de la Iglesia de San Esteban, en la actualidad Museo del Retablo. No se trata de una tarea fácil, pero hacerlo con el contenido del Museo, complica aún más el objetivo.
Sin embargo, como en veces anteriores, Sunah sale airosa del reto. Tras sus recientes exposiciones en el Museum of comtemporary art de Skopje, Macedonia del Norte y Neuer Berliner Kunstverein en Berlín, la artista llega a la bienal de Burgos con un proyecto diseñado específicamente para la nave central del Museo.
Las formas de las esculturas que aquí se presentan se inspiran en estantes, mesas, cómodas, armarios, cajoneras y aparadores: muebles diseñados para almacenar y exhibir objetos, tan comunes en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, sobre estas esculturas no se coloca ningún objeto destinado a ser almacenado o exhibido. Son piezas de mobiliario que aparentemente vacías se convierten en obras de arte.
Las esculturas de Sunah se convierten así en una suerte de contrapunto a los retablos, que tienen una presencia tan destacada en la iglesia. A diferencia de los retablos, que son muy ornamentados, monumentales, representativos e ilustrativos, sus esculturas son más conceptuales, austeras y abstractas.
Para ella, la Iglesia de San Esteban es más un hogar o refugio para los retablos que un museo, ya que provienen de diferentes épocas y lugares y se han reunido allí.
En palabras de la propia artista:
“Una estantería nunca es solo una estantería, es una línea, un soporte, un escenario: una estructura que organiza, exhibe y revela. La forma en que se recogen, clasifican y almacenan las cosas dice mucho de quien las dispone: de las jerarquías de valor, de lo que elegimos mostrar y lo que preferimos mantener oculto.
Veo las colecciones y exhibiciones de retablos en la Iglesia de San Esteban exactamente de la misma manera. Quiero crear una especie de paralelismo —y a la vez un contraste— entre cosas de mundos diferentes: pasado y presente, aquí y allá, lo sagrado y lo profano”.


