Declaración de principios
Por Jesús J. de la Gándara Martín, psiquiatra y coordinador científico del programa Salud Mental
Recuperamos el viejo acrónimo SMS (Short Message Service) para usarlo como eje de un trilema sociosanitario inseparable de la vida contemporánea: la in-comunicación social mediada por las nuevas tecnologías, el sufrimiento mental social y la salud mental social.
El primer vértice representa la cultura de la comunicación rápida, fragmentada y empobrecida de la era digital. La limitación técnica de los 169 caracteres pronto se plasmó en un estilo de vida: inmediatez, simplificación emocional, pérdida de relatos y vínculos. La brevedad verbal, hoy sustituida por imágenes y memes, genera una “avitaminosis comunicativa” que reduce la capacidad de escucha y comprensión profunda.
El segundo vértice, el Sufrimiento Mental Social, describe el malestar difuso que atraviesan las sociedades actuales: estrés, soledad, precariedad, incertidumbre, saturación informativa y polarización afectiva. Este sufrimiento no es individual, sino un clima colectivo que se infiltra en las biografías. Las redes amplifican la disonancia emocional: los mensajes simples y negativos se contagian más rápido que los complejos y positivos generando una “epidemia silenciosa” de incomunicación y malestar.
El tercer vértice, la Salud Mental Social, plantea la posibilidad de invertir la situación: tejer una comunicación que conecte, sostenga y dé sentido a la vida. Eso implica redes de apoyo, instituciones cuidadoras, políticas protectoras y comunidades que entiendan y atiendan. La tecnología puede ser aliada de ese objetivo si se usa para enviar mensajes que acompañen y no aíslen.
Así, trilema SMS muestra que comunicación, sufrimiento y salud social están entrelazados. La brevedad comunicativa influye en el malestar; el malestar distorsiona la comunicación; la salud depende de equilibrar ese trípode. El reto contemporáneo no es enviar más mensajes, sino mejores mensajes, que generen cohesión, comunidad, convivencia.
Esta fórmula es el lema del nuevo programa de la Fundación Caja de Burgos, que, en su centenario, y en colaboración con Fundación ”la Caixa”, reafirma su vocación de comunicación social activa, saludable y generosa.
