3 de junio de 2026
Entrevista | Cristina Gutiérrez: “Cuando un equipo está unido, tu entorno se convierte en un espacio seguro”
Cristina Gutiérrez sabe que el Dakar no se gana sólo al volante. En entornos donde la incertidumbre es la norma – argumenta- las personas siguen siendo el principal factor diferencial.
La primera española en ganar una categoría del Dakar, defiende que el éxito no depende solo de la tecnología, la innovación o los recursos disponibles, sino también de la capacidad para gestionar el miedo, adaptarse a los cambios, confiar en los equipos y mantener el compromiso cuando el camino se complica.
A partir de su experiencia en una de las competiciones más exigentes del mundo, la piloto burgalesa comparte lecciones sobre resiliencia, liderazgo y trabajo en equipo que encuentran un claro reflejo en el ámbito empresarial. «Hay que aprender a convivir con el miedo. El miedo tiene que ir de copiloto, pero no llevar el volante», comenta durante una entrevista previa a su intervención en el Encuentro Empresarial organizado por la Fundación Caja de Burgos y FAE Burgos.

CRISTINA ULLOA | CANAL EMPRESA
-Pregunta: ¿Qué hace que el Dakar sea una carrera tan apasionante y tan diferente para una piloto?
-CRISTINA GUTIÉRREZ: Lo que más atrae del Dakar a los pilotos, en mi opinión, es la aventura.
Es una carrera de larga duración: son 14 días y alrededor de 9.000 kilómetros de recorrido. Además, es un recorrido que no conocemos previamente; no sabemos qué nos vamos a encontrar, porque es totalmente secreto y lo descubrimos en el mismo momento en que salimos a competir.
Por eso, quizá dentro de las competiciones del motor, creo que es la más especial. Competimos en lugares muy inhóspitos, atravesamos desiertos en los que nadie se atrevería a entrar, montañas, ríos… Es una aventura dentro de la competición. Y, además, es el sueño de cualquier piloto, venga de donde venga: hacer un Dakar alguna vez en su vida.
La convivencia también es muy importante, porque pasamos muchos días y muchos kilómetros solos en medio del desierto, y al final el trabajo en equipo es fundamental. No recuerdo a un ganador del Dakar que no haya recibido ayuda de sus compañeros o de alguien que se haya encontrado por el camino. Se da mucha solidaridad: un participante ayuda a otro, te encuentras una moto y tienes que bajarte a socorrer. El trabajo en equipo y la ayuda mutua son fundamentales, y eso nos hace adquirir unos valores que quizá en otras competiciones no están tan presentes.
P.- En la charla que arrancará en unos minutos ante 200 personas vinculadas con el tejido empresarial de Burgos vas a hablar de las similitudes entre los retos que comparten el mundo del deporte de élite y las empresas…
C.G.- Sí, como dices, el Dakar y el mundo de las empresas tienen muchísimo que ver, aunque parezcan realidades totalmente diferentes. Lo que sentimos cuando ocurren las cosas —la incertidumbre de no saber qué hay detrás de una duna, o qué hay detrás de una cuenta de resultados, o de un plan de empresa— es muy parecido. Por eso, los valores de los que hablo en la charla hacen que la gente vaya cogiendo pequeñas partes de mi historia y se sienta identificada.
Al final todos somos humanos, todos somos personas: sufrimos lo mismo, tenemos inseguridades parecidas, miedos parecidos y superamos dificultades similares.
Unos lo hacen en su trabajo y otros en el Dakar. Eso es lo bonito, y lo que hace que la gente conecte con la historia de mi vida.
Yo no vengo a dar ninguna lección de nada; simplemente cuento mi historia de una manera sencilla y natural. Creo que eso hace que la gente conecte con lo que voy diciendo. En la charla hablamos de compromiso, resiliencia, miedo, el poder de las palabras, el trabajo en equipo… Son temas que considero fundamentales en el día a día.
P.- ¿Qué factores influyen más en el éxito de una carrera como el Dakar: la innovación, tecnología o dimensiones más humanas como el trabajo en equipo o la intuición…?
C.G.- Es una pregunta que nunca me había planteado así.
Nunca he pensado cuánto pesa la parte humana y cuánto la parte técnica, pero, sinceramente, ahora que lo pienso, creo que sería un 50% cada cosa.
Obviamente, cuando estás en un nivel tan alto como en el que estoy yo ahora, que es un equipo de élite, la tecnología, la innovación y que el coche esté lo más evolucionado posible son aspectos muy importantes. Pero también lo es la lucha que tienes tú dentro del campo de batalla, por llamarlo de alguna manera: saber solventar las dificultades que van ocurriendo y que van a ocurrir, porque son muchos kilómetros.
Esa capacidad de superarte constantemente, de pensar que da igual lo que haya pasado porque tienes una oportunidad para seguir adelante y cambiar lo que ha ocurrido en el pasado, de estar en el presente y pensar en lo que viene, es igual de importante. Por eso creo que es fundamental tener un buen coche, pero también una buena cabeza.
P.- Descubriste desde muy pequeña que el mundo del motor te apasionaba y que era un ámbito que te atraía mucho. ¿Cómo definirías el concepto ‘talento’?
C.G.- El talento, al final, es eso que reconoces como una pasión y que, de alguna manera, te sale de forma natural. Pero el talento también hay que trabajarlo mucho: hay que dedicarle muchas horas y mucho esfuerzo para llevarlo a su máximo nivel.
Todos tenemos algún talento en nuestra vida y yo siempre digo que hay que explorarlo, porque seguramente, en cualquier lugar donde no lo esperabas, encuentras algo que te nace, que te vibra por sí solo. Ese es el talento que tenemos cada uno.
P.- Compartiste este mismo año, en la charla de Planea Emprendedores para escolares, el episodio de tu grave lesión en 2021, y cómo lograste superar esta dificultad para convertirte en 2024 para hacerte con el título mundial de Challenger Dakar.
C.G.- Cuando tuve la lesión, obviamente lo primero que apareció fueron los miedos. Además, la lesión llegó cuando estaba en mi mejor momento deportivo.
A nivel físico, ya sabes que las recuperaciones implican muchas horas de trabajo cada día, durante todos los meses que hagan falta.
Pero luego está otra parte de la que se habla menos: la parte mental y la parte de los miedos. Aparecen preguntas como: cuando vuelva, ¿volveré igual de fuerte?, ¿seré igual de competitiva?, ¿me dolerá cuando esté compitiendo?, ¿conseguiré seguir a este nivel?
Al principio intenté eliminar esos miedos o apartarlos de mí, hasta que me di cuenta de que el miedo es un sentimiento, igual que pueden serlo la alegría o la tristeza.
Y, sobre todo gracias a una película para niños que habla de los sentimientos, entendí que el miedo tiene que ir a nuestro lado. El miedo tiene que ir de copiloto, pero no llevar el volante. Cuando entiendes eso, tu relación con el miedo cambia. Sabes que está ahí, pero también que es un sentimiento más.
P.- Destacas la importancia que tiene para ti que un equipo te arrope y te haga sentir que formas parte de una familia. ¿Qué buscas en un equipo?
C.G.- Lo que puede darte un equipo, a nivel personal, es muchísimo. Estamos en la máxima competición y todos vamos a ir lo más rápido que sabemos en un terreno que no conocemos.
Pero detrás de todo eso hay muchas personas trabajando para ti y para que tú puedas conseguir el mejor resultado.
Cuando las personas de tu equipo sienten que forman parte de esa victoria, o de esos tiempos que vas haciendo, y se consigue que, tanto en lo bueno como en lo malo, el equipo esté unido, tu entorno se convierte en un espacio seguro.
Vas a una con todo ese grupo de personas, y para mí eso ha sido fundamental. Por eso digo que mi siguiente objetivo es encontrar un equipo que sea como una familia, porque así fue como gané el Dakar.
Es algo que tengo muy presente y que ahora mismo es mi objetivo: formar ese grupo, esa familia, con la que poder ir hacia delante, vaya bien o vaya mal, pero todos a una.
P.- ¿Dónde encuentras más dificultades, dentro de la competición o fuera de ella?
C.G.- Encuentro más dificultades fuera de la carrera. Al final, cuando compites sabes a lo que vas.
A mí me encanta conducir y me sale de manera muy natural, salvando siempre las distancias con todo lo que implica mejorar el rendimiento.
Pero lo que viene de fuera —la búsqueda de patrocinadores, luchar cada día por encontrar financiación para poder entrenar— es lo más difícil.
Es un deporte en el que no puedes entrenar simplemente cogiendo una raqueta o un balón: necesitas un coche, un equipo que sepa moverlo, ingenieros que lo evolucionen… Se necesita financiación constantemente y eso supone mucho desgaste.
Vivimos una época muy inestable y entiendo que a veces las empresas tengan miedos o barreras. Pero nosotros agradecemos muchísimo a todas las empresas que pueden estar en este proyecto, porque son parte de la historia.
Ellas van conmigo, yo voy con ellas y sin ellas no habría llegado donde estoy. Por eso creo que es importante destacar la importancia que tienen las empresas para mí.

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